¿Desvío de recursos?Gladyz Butanda y Raúl Zepeda, en polémica por propaganda en oficinas del gobierno de Michoacán

Morelia, Mich., 28 de abril de 2026.— Los nombres de Gladyz Butanda Macías y Raúl Zepeda Villaseñor se encuentran en el centro de una nueva controversia política, luego de que material propagandístico vinculado a sus perfiles fuera ingresado a instalaciones oficiales del Gobierno de Michoacán.
De acuerdo con información surgida en el entorno gubernamental, un cargamento de banderines con la imagen y tipografía asociadas a Morena fue recibido en la Coordinación General de Comunicación Social. El material tendría como objetivo posicionar a ambos funcionarios, quienes forman parte del círculo cercano del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y son considerados perfiles fuertes dentro del proceso interno del partido.
La presencia de propaganda relacionada directamente con Butanda y Villaseñor dentro de oficinas públicas ha generado cuestionamientos sobre una posible utilización de recursos e infraestructura gubernamental con fines políticos. Esta situación los coloca bajo escrutinio público y político.
En el caso de Gladyz Butanda, actual titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad, su nombre ha ganado fuerza en los últimos meses como una de las principales cartas del oficialismo estatal, en una dependencia que maneja miles de millones de pesos. Por su parte, Raúl Zepeda Villaseñor, desde la Secretaría de Gobierno, mantiene una posición estratégica dentro de la administración, con amplia capacidad de operación política y cercanía con la toma de decisiones.
La coincidencia entre sus aspiraciones políticas y la aparición de este material en dependencias oficiales abre varias preguntas: quién autorizó el ingreso de la propaganda, con qué recursos fue producida y quién obtiene el beneficio político de su distribución.
Los lineamientos internos de Morena prohíben el uso de recursos públicos para promover aspirantes, además de exigir neutralidad de los gobiernos emanados del partido. Bajo ese marco, cualquier vínculo entre oficinas estatales y material proselitista coloca a los involucrados en una zona de alto riesgo político.
Hasta ahora, ni Butanda ni Villaseñor han emitido una postura pública sobre el tema. Su silencio ocurre mientras crece la percepción de que ambos perfiles no solo participan en la contienda interna, sino que podrían estar contando con ventajas derivadas de su posición dentro del aparato estatal.
Más allá de las explicaciones que puedan surgir, el episodio deja una imagen difícil de ignorar: dos de los principales aspirantes del oficialismo apareciendo promocionados desde el corazón mismo del gobierno, en un proceso que exige equidad y donde la línea entre función pública y promoción política vuelve a desdibujarse.

