Peleas de gallos persisten pese a prohibición en Michoacán
En Michoacán, pese a que desde abril de 2025 quedaron prohibidas las peleas de gallos como parte de las reformas a la Ley de Derechos, Bienestar y Protección de los Animales, esta práctica continúa realizándose de forma clandestina en distintas regiones del estado.
La reforma, aprobada por el Congreso local el 2 de abril de 2025, prohíbe el derramamiento de sangre, el sufrimiento físico o la muerte de animales como parte del entretenimiento en eventos públicos o privados. Esto incluyó no solo las corridas de toros, sino también las peleas de gallos y otros espectáculos violentos con animales.
Incluso, el 4 de abril de 2025, la comunidad indígena de Cherán anunció la prohibición total de las peleas de gallos dentro de su territorio, al considerar que esta práctica va en contra de sus principios comunitarios.
Sin embargo, a un año de estas disposiciones, los operativos de seguridad siguen detectando y suspendiendo palenques clandestinos. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), hasta el 2 de marzo de 2026 se habían desactivado nueve palenques clandestinos en Michoacán.
Morelia encabeza la lista con cuatro eventos suspendidos, seguida de Apatzingán con dos; mientras que en Jiménez, Ziracuaretiro y Zamora se reportó un caso en cada municipio. En Zamora, por ejemplo, se registró una asistencia de aproximadamente 250 personas en un inmueble ubicado en la localidad de Ario de Rayón.
Además, el pasado 20 de abril de 2026 se registró un hecho violento en un palenque clandestino en la colonia El Parián, en Morelia, donde ocurrió un enfrentamiento armado que dejó como saldo una persona fallecida y otra lesionada.
Durante el operativo posterior fueron asegurados 29 gallos con vida —varios con lesiones visibles producto de las peleas— así como 41 aves muertas. Este caso volvió a evidenciar que, pese a la prohibición legal, estas actividades siguen operando de forma ilegal y con altos niveles de riesgo.
Antes incluso de la reforma estatal, municipios como Jungapeo, Chilchota, Aporo y Tingambato ya habían sido señalados por este tipo de eventos, aunque en ese momento las autoridades intervenían principalmente por falta de permisos y no por una prohibición directa.
Actualmente, las autoridades reiteran que organizar, promover o participar en estos eventos puede derivar en sanciones administrativas e incluso responsabilidades penales, además de representar una violación a la legislación de protección animal vigente en Michoacán.


