Duró menos el regreso a clases en la UMSNH que un propósito de Año Nuevo.

Apenas los estudiantes ya andaban emocionados entrando a las aulas, sacando el cuaderno que llevaba semanas de adorno y hasta desempolvando la mochila… cuando ¡sorpresa! otra vez para afuera.
Un tribunal federal restableció la huelga a puertas cerradas y el sindicato comenzó a desalojar a los alumnos de las instalaciones universitarias, regresando al paro total presencial. O sea, básicamente les aplicaron el clásico “sí, pero siempre no”.
La novela universitaria sigue: primero huelga cerrada, luego abierta, después suspensión provisional para permitir clases, y ahora otra vez todos pa’ fuera. Ya solo falta que vendan boletos porque esto parece serie de temporada larga.
Mientras tanto, los estudiantes nomás querían estudiar… pero la UMSNH decidió que mejor practicarían resistencia emocional.

