El rincón escondido de Michoacán con uno de los molcajetes más grandes del mundo.

Las tierras michoacanas tienen un montón de lugares conocidos por sus dulces, museos, atractivos y sí, artesanías, pero pocos conocen San Nicolás Obispo, un rincón donde elaboran bellos molcajetes, metates y salseros de piedra volcánica pura, un arte del que viven los pobladores y cada día se van a los territorios más altos de su poblado para sacar, con mucho esfuerzo, grandes rocas, llevarlas a sus talleres y tallarlas con mucha paciencia.

Además, es tanta la importancia de la elaboración de este utensilio de cocina mexicano y antiguo, que data desde las épocas precolombinas, que en su plaza principal está un monumento de un molcajete considerado uno de los más grandes del mundoy de México, y donde los visitantes van a sacarse muchas fotos, pues mide aproximadamente 2 metros.

Y para adquirirlos, basta con recorrer sus calles, donde puestos y locales de los alrededores tendrán un montón de piezas de diferentes tamaños, tallados y acabados, porque además de encontrar el clásico redondito con su piedra para moler, hay unos más elaborados con forma de flores, en rectángulo, más altos y de otras formas que ni te imaginarías que tendría uno de estos utensilios.

También, por ser de piedra volcánica pura, cuya elaboración demora semanas en terminar tan solo una pieza, además de hacerse con técnicas que familias han pasado de generación en generación, los costos que vas a encontrar aquí rondan de los 200 pesos en adelante.

Qué más se puede disfrutar en San Nicolás Obispo, Michoacán

No solo es el bello arte de la transformación de la piedra volcánica o presenciar su molcajete más grande del mundo; este rincón también tiene imperdibles para disfrutar.

Para empezar, este poblado está dividido en 4 barrios: el Barrio Bonito (parte principal de la tenencia), Barrio del Nápiz, Barrio del Chicalote y Barrio de Los Buenos Aires, cada uno con sus plazas, iglesias antiguas, calles empedradas y gastronomía hecha por cocineras tradicionales, donde destacan platillos como sus salsas, moles de olla y moles típicos, guisos con dieta de la milpa y carne, así como también pan casero y atoles.

Además, también aquí hay muchos temazcales, ideales para relajarse como nunca, así como también museos comunitarios con algunas piezas precolombinas o donde muestran la historia de este poblado molcajetero.

También te podría gustar...